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Todos sabemos los riesgos para la salud asociados con fumar, pero ¿alguna vez has pensado sobre la idea de cómo afecta en tu salud financiera?

Costos explícitos: Fumar causa una de cada cinco muertes de adultos en los Estados Unidos. Otro costo explícito es el agujero que causa en nuestro bolsillo; Si un fumador pasa por un paquete todos los días, eso equivale a unos $ 30 dólares por semana a un precio promedio de $ 4.35 dólares por paquete. Esto equivale a $1,461 dólares anuales. ¿Has pensado que podrías hacer con este excedente?

Pérdida de productividad: Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, es más probable que los fumadores estén ausentes del trabajo que los no fumadores, sin embargo , incluso si nunca pierde un día de trabajo, las pausas para fumar reducirán tu productividad. Si alguien que trabaja a tiempo completo y toma cinco descansos para fumar, es una pérdida de una hora de trabajo diariamente.

Costos de higiene: Si fumas también afectará tu apariencia, a lo cual le debes sumar tus facturas de cuidado personal (blanqueadores de dientes, cremas y perfumes) en las que gastas para cubrir el olor. Los ambientadores para su automóvil y su hogar pueden costarle alrededor de $10 dólares por mes.

Costos adicionales: Ten en cuenta que además de estos costos, los fumadores pueden pagar un 50-100% adicional por el seguro de vida y tienen menos probabilidades de estar empleados que los que no fuman, ya que muchos empleadores han considerado que los fumadores cuestan más para asegurar, y en promedio son menos productivos que los no fumadores.

Cuando vuelvas a fumar, recuerda los costos de oportunidad y que este hábito no es saludable ni para tu vida ni para tu billetera.

Desconocer el uso correcto de las tarjetas de crédito suele generar cierto estrés y frustración, y es que es muy probable que el uso erróneo de las mismas pueda provocar malas experiencias con un costo adicional.

Sin duda, las tarjetas de crédito son una gran fuente de tentación para que las personas gasten de más, y pueden llegar a ser percibidas como un ingreso adicional del que disponemos, cuando en realidad, se convierten en un financiamiento carísimo si no las pagamos completas y a tiempo.

PERO! Son una buena herramienta si la aprendemos a utilizar de forma responsable.

Debajo te dejamos 8 consejos para que utilices las tarjetas de crédito a tu favor:

  1. Debes conocer la fecha corte y la fecha de pago. No puedes confundir estas dos fechas; la fecha de corte es el día en que el banco pone fin al registro de todos tus gastos y la fecha de pago es el día límite que tienes para pagar el balance al corte sin cobro de intereses. Regularmente la fecha de pago es definida 20-30 días después de tu fecha de corte
  2. Paga el balance total: si no pagas el balance total, el Banco te cobrará intereses en tu siguiente estado de cuenta. Si no puedes pagarlo, entonces la disponibilidad de tu tarjeta está fuera de tus posibilidades y deberías requerir al Banco que reduzcan el monto límite.
  3. Conoce los beneficios que te brinda tu tarjeta de crédito ya sea millas aéreas o devolución de efectivo.
  4. Conoce las tasas de interés porcentaje anual (APR) y si las tasas son fijas o variables. Es muy importante cumplir con el pago a tiempo, ya que regularmente las tasas de interés anuales alcanzan un 60%.
  5. Conoce las cuotas anuales, comisión por mora y sobre límites.
  6. ¡No excedas el límite de crédito! procura utilizar menos del 50% de crédito para evitar sobreendeudamiento.
  7. Infórmate de los períodos de gracia antes de que el interés comience a acumularse. Los períodos de gracia son los días entre la fecha de corte y la fecha límite de pago que no te cobrarán intereses.
  8. Para mejor manejo, lo ideal es tener dos tarjetas de crédito con distintas fechas de corte, a manera que puedas utilizar la primera por 15 días luego de su fecha de corte y luego alterna a la segunda tarjeta.
  1. Economías de escala: se refiere a las ventajas en términos del bajo costo marginal que una empresa logra en la fabricación de un producto, debido al gran tamaño de su producción.
  2. Desempleo estructural: es causado por cambios estructurales en la economía que elimina permanentemente algunos puestos de trabajo, mientras se generan otros puestos, para los cuales los desempleados no están calificados.
  3. Desempleo friccional: es el resultado de los constantes movimientos que impiden que trabajadores calificados puedan ser emparejados con ofertas de trabajo existentes en el momento oportuno.
  4. Economía sumergida: es la sumatoria de la economía informal y la economía ilegal.
  5. Costo de oportunidad: Es el costo de la alternativa a la que renunciamos cuando tomamos una decisión, incluyendo los beneficios que podríamos haber obtenido en caso de haber escogido la opción alternativa. Este término también es denominado como “el valor de la mejor opción no seleccionada”.
  6. GIG Economy: es una modalidad en que las personas son contratadas para realizar trabajos puntuales de manera esporádica. En la “gig economy”, los trabajos flexibles son comunes y las empresas tienden a contratar contratistas independientes y autónomos en lugar de empleados a tiempo completo.
  7. PIB nominal: es el valor de los bienes y servicios producidos por los residentes de un país a precios de mercado en un periodo de tiempo determinado.
  8. PIB real: es el valor de los bienes y servicios producidos por los residentes de un país a precios constantes (de un año base) en un periodo de tiempo determinado.
  9. Método Kakebo: es un libro que se utiliza para administrar tu propio presupuesto, donde registras tus ingresos y gastos, llevas una mejor organización y reflexionas en todos esos gastos que pueden estar perjudicando tus finanzas personales.

1. No establecer un Fondo de emergencia. Muchos se preguntan ¿por qué tener un fondo de emergencia, si tengo dinero suficiente ahorrado o tengo fácil acceso al crédito para cubrir las emergencias? Este fondo de emergencia permitirá que puedas hacer frente a las emergencias de manera rápida sin afectar tu presupuesto mensual ni tus ahorros.

1. «Fast fashion” – la famosa moda desechable. Piezas inspiradas en las últimas tendencias, que solo duran una temporada y pasan al olvido, nunca serán una buena inversión. Preferimos concentrarnos en piezas claves de calidad o bien “clásicas” que son (con un poco de creatividad) fácilmente combinables.

Que fácil sería la vida si nuestras emociones no se involucraran en nuestras decisiones. Si pensáramos con la “cabeza fría” y por mera lógica eligiéramos pasos que nos conduzcan hacia el camino correcto o con menores obstáculos. Desafortunadamente, la realidad es otra. Nuestras emociones se manifiestan en muchas decisiones que tomamos en el día a día, y en ocasiones, se convierten en un estímulo para generar hábitos incorrectos en la búsqueda de la satisfacción personal. Uno de estos escapes son los gastos impulsivos, los cuales a lo largo del tiempo han adquirido un sentido más emocional que racional.

Los gastos impulsivos pueden ser un gran inconveniente, cuando se convierten en un hábito recurrente y cuando lo asimilamos como una salida para relajarnos y olvidarnos de nuestros problemas.

Una de las principales justificaciones es la de un mal día en el trabajo, por tanto, “merezco compensarme con esto” o “curar mis penas en las tiendas.” En medio de este tipo de situaciones, podemos llegar a ser víctimas de los gastos impulsivos, sin percatarnos de que estas decisiones no planificadas podrían afectar seriamente nuestras finanzas y convertirse en un círculo vicioso, donde para eludir un problema por un instante, generamos pesadumbres que llevaremos a cuestas a largo plazo.

Al traspasar déficits emocionales a compras compulsivas, algunas personas suelen llenar vacíos adquiriendo bienes (escape) y esperando que éstos les proporcionen la felicidad que ansían. Sin embargo, este comportamiento conlleva a la descapitalización y endeudamiento (insolvencia), y en lugar de poner punto final a los problemas, añadimos puntos suspensivos y nos complicamos la existencia sin necesidad. Estos gastos son perjudiciales para la salud financiera, dado que los “tarjetazos” tienen una fecha de corte que de no asumirse por completo, generan intereses costosos (deterioro financiero) creando una bola de nieve que afectará indudablemente nuestra salud emocional; iniciando otra vez el círculo vicioso.

 

 

Esto no significa eliminar las compras y gastos, sino que debemos identificar si nuestros consumos satisfacen una necesidad racional.

 

 

Para evitar ser partícipes de este ciclo (comportamiento), es vital emplear alternativas tales como:

  • Mantente alejado de las tiendas físicas y virtuales.
  • Reemplaza tu tiempo libre en pasatiempos que no involucren gastos mayores como leer un libro, realizar una obra social, salir a correr o ver una buena película.
  • Lleva un registro de todo lo que gastas y siempre pregúntate para qué necesitas ese bien que estás adquiriendo.
  • Planifica por escrito tus compras y ponles fecha.
  • Utiliza las tarjetas de crédito para cubrir gastos fijos esenciales y evitar compras no previstas.
  • Desactiva las notificaciones de ofertas vía email.
  • Evita suscribirte a los programas de fidelización de clientes de las tiendas.
  • Cuando te sientas tentada, asume como un reto superar ese impulso.

Estas recomendaciones no son la cura perfecta para mejorar la salud financiera, sin embargo, evitarían en gran medida, dar vueltas infinitamente en un ciclo tóxico sin final. Por encima de lo material, prevalece la actitud y el propósito que afrontemos en estos momentos de adversidad.  Actuemos con cautela, abiertos a disfrutar el trayecto de la vida con equilibrio, inteligencia emocional, salud financiera y el propósito firme de ser feliz.

Suelen decir que viajar es una de las mejores retribuciones con la cual se puede “premiar” el ser humano, pues se abre a un mundo de posibilidades que marcarán huellas durante toda su vida, imprimiéndole recuerdos, experiencias y enseñanzas que son eternas.

Antes de imaginarnos paseando por las calles de New York, tomando un café en un restaurante de París, o viendo uno de los espectaculares shows de Disney World, debemos planificar la selección del lugar a visitar y comenzar a armar el presupuesto en base al monto máximo que podemos gastar.