La toma de decisiones inteligentes y no emocionales marcará la diferencia a la hora de organizar y celebrar tu boda

El compromiso amoroso llega a representar la antesala de uno de los momentos más esperados e importantes de la vida, el matrimonio. Asimismo, conlleva a una serie de decisiones económicas necesarias de asumir para evitar que la boda se convierta en una pesadilla financiera de la que deseen despertar antes de que, incluso, suceda. 

Cada evento y actividad por realizar implica la elaboración de un plan financiero, y claro, las bodas no son la excepción. Si bien es cierto que es una ceremonia esperada como la ideal, es necesario poner los pies sobre la tierra y presupuestar cada detalle de lo que queremos incluir en la misma. La toma de decisiones inteligentes y no emocionales marcará la diferencia a la hora de organizar y celebrar tu boda. 

A continuación, encontrarás una serie de consejos que te ayudarán a llegar a este gran día sin deteriorar tus finanzas ni asumir deudas que no te permitan hacer frente a las responsabilidades que inician después de la boda. 

  • ¡Es hora de recortar tus gastos! 

Definitivamente, si no tienes una lista de tus gastos, es hora de iniciarla e identificar cuáles debes disminuir o eliminar. Esto implica, por ejemplo, reducir los gastos en comidas recurrentes fuera de casa, disminuir las salidas los fines de semana y distanciarte de tus tiendas favoritas. De ahora en adelante, cada gasto innecesario afectará las metas financieras para tu boda. 

  • Libérate de deudas.

Antes de iniciar con los gastos de la boda, trata de pagar tus deudas en orden de interés de mayor a menor. Es decir, los préstamos con mayor interés, págalos primero. Esto incluye las tarjetas de crédito.

  • Prepara tu presupuesto.

Crear un presupuesto es uno de los pasos más importantes que realizarás pos-compromiso y pre-boda. Define con tu pareja el monto máximo que están dispuestos a pagar y cómo van a alcanzarlo. Además, deben prever un fondo para extras e imprevistos

Establece el porcentaje de tus ingresos que destinarás únicamente a ahorros para cubrir los gastos de tu boda, e incrementa este porcentaje a medida que se acerque la fecha de la ceremonia, al punto en que puedas cubrir tus gastos fijos y ahorrar el excedente. Si tienes holgura con el pago de los suplidores, puedes colocar este ahorro en un instrumento de inversión que ofrezca mayor rentabilidad que una cuenta de ahorros, como un fondo de inversión con liquidez diaria.

  • Realiza una lista de tus invitados.

Enlista los invitados lo antes posible y toma en cuenta que a mayor cantidad de invitados mayores serán los gastos. Define los invitados prioritarios y los que son puro compromiso, así sabrás por dónde empezar a recortar si los gastos se elevan.

  • Cotiza, cotiza, y cotiza…

Busca varios suplidores con tiempo para que puedas compararlos y escoger el que más se ajusta a tu presupuesto. Es de suma importancia realizar varias cotizaciones a fines de obtener diversas opciones con menores precios y con la misma calidad. 

  • No todo se ajustará a tu presupuesto. 

¡No permitas que esto te afecte! Acepta que ciertas cosas serán posibles y otras no, pero es preferible tener una boda cubierta a totalidad, que una boda exuberante y deudas por doquier.

 Antes de dejarte guiar por tus emociones, pon en práctica estos consejos y prioriza lo que realmente es imprescindible y lo que es secundario. A la hora de planificar tu boda, propóntela como tu próxima meta financiera y junto a tu pareja convierte esta meta en tu boda de ensueño.

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